martes, 7 de septiembre de 2010

Jugador Minimalista

¿Lograr un perfect en Street Fighter? ¿Obtener la mayor puntuación en Tetris? ¿lograr darle a todas las teclas en Audition? Yo prefiero divertirme.
Me encantan los videojuegos porque logran entretenerme y hacen que tenga gratos momentos solo o acompañado.
Disfruté el momento en el que capturé a Darkai en Pokemon Platinum. Me sentí realizado la primera vez que salvé a Peach de las manos del malvado Bowser. Me sorprendí cuando supe el verdadero significado de la humanidad en Halo. No importa cuánto tiempo halla demorado en terminar estos y muchos otros juegos. Lo importante es que disfruté cada momento que pasé pegado al control, divirtiéndome.
Según mi propia denominación, soy considerado un social-casual-gore-gamer. Soy un híbrido entre los jugones que adoran ver sangre a montones y descuartizaciones sin fin como en Dead Space o Left 4 Dead, probar su puntería en Call of Duty o Borderlands, sentir el terror en los huesos con Silent Hill y las versiones más tradicionales de Resident Evil. Sin embargo, no aspiro a tener todos los logros, conseguir cada arma o tener todos los trofeos existentes. Mi objetivo es pasarla bien y disfrutar con la historia. Sin embargo, también disfruto una buena partida de Pump it Up con amigos (soy pésimo bailando) o un duelo para evitar que coman mi cerebro en Plants Vs Zombies.
Me encanta el estilo minimalista en un video jugador: busco lo esencial: busco divertirme.
Al conseguir el disco o comprar virtualmente un juego, soy consciente que pasarán unos meses (por lo menos) antes que logre terminarlo porque estaré ocupado tratando de hacer lo mismo con muchos otros. Poseo una gran cantidad de diversión afincada en mi casa, lista para lanzarme a mí, y tal vez a algunos amigos, a países lejanos, a lugares inhóspitos en otros planetas, a una pista de baile totalmente sicodélica o al patio de una estereotipada casa estadounidense. No importa el lugar, lo importante es pasarla bien y disfrutar de cada segundo de irrealidad que te dan esos miles de millones de polígonos.
Cada momento, cada segundo pasado dentro de cada videojuego, va formando individuales bolas de adrenalina alimentadas con mi propio disfrute que tarde o temprano explotan en un orgasmo de felicidad y gozo al ver el objetivo cumplido.
Soy un social-casual-gore-gamer y me siento muy orgulloso de serlo.

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